miércoles, 2 de noviembre de 2011

Historia del Heavy Metal

1 comentario:

  1. Nada tiene que ver.

    Pero necesito escribirte, necesito decirte, en un lugar antiguo, en el que sé que la posibilidad de que llegues a leer es casi nula.

    Me alegró infinitamente hablar contigo, volver a saber de ti, y sin embargo, he abierto una herida que nunca deje sangrar; nunca me permití llorarte realmente, sabía que si dejaba que la debilidad me dominara, volvería, y no podía permitir tal cosa, muchas cosas estaban perdidas en ese momento.

    Ahora, me estoy dejando dominar por la debilidad, pero no puedo volver.

    Veo ahora a una persona que nunca he dejado de amar, que se ha convertido en la pareja que yo deseaba, y que ahora es disfrutada por otra persona, y me alegro, la parte buena de mí se alegra, y aun así, un sentimiento de injusticia me llena, pues yo luche por esa persona hasta el cansancio, yo la desee con dolor.

    Ahora existe, y no es para mí.

    Supongo que si existiera la posibilidad de recuperarte, de sentirte nuevamente a mi lado, lucharía. Pero la posibilidad no existe, el amor no es mío, y la cercanía es dificultosa, no hare absolutamente nada al respecto más que escribir en este lugar, cada que lo necesite.

    Escribiré acerca del dolor que no me deje sentir por meses y que ahora está aflorando.

    Te has convertido en un deseo insatisfecho, tan lejano que el no cumplirlo parece lógico, pero aun así, lastima.

    Siempre me quedaran nuestros recuerdos.

    Las lágrimas afloran, las detesto, pero sé que las necesito... Al fin las dejo fluir, después de tanto tiempo.

    Yo realmente, pensé que tú eras LA persona.

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